El gozo y sufrimiento en la vida del cristiano
El gozo y sufrimiento en la vida del cristiano
Aunque semánticamente pudiesen significar lo mismo, solo aquellos que han sido salvados por Jesucristo entienden la diferencia entre placer y gozo, haciendo la distinción entre el placer terrenal y el gozo espiritual.
Tener gozo en el alma es un asunto que está en otro nivel, en otra dimensión, y es fruto del espíritu, no dependiente de las circunstancias, ni del estatus, ni del dinero, ni de la salud, ni de las relaciones, ni de nada.
De pronto, ser rescatado por Jesucristo te concede una experiencia que los escritores bíblicos sabiamente expresaron en palabras como:
- Nacer de nuevo.
- Una nueva creación (criatura).
- Morir a lo carnal y vivir en lo espiritual.
- Aborrecer el pecado y vivir en libertad.
Por eso puedes ver a seguidores de Jesús sufriendo las peores miserias de la existencia humana y, aun así, tener gozo inefable en sus corazones y una esperanza inquebrantable; como también puedes ver a seguidores de Jesús experimentando la cúspide de la abundancia y, en medio de ello, reconocer que nada de eso se compara al infinito valor de haber conocido a Cristo Jesús.
¡Ojo! Los placeres son legítimos y señalizaciones del camino que nos deberían impulsar a buscar la fuente de la cual proceden, pero el gozo está más allá.
Por eso, entre los coritos este pueblo canta:
♪ Yo tengo gozo en mi alma... Es como ríos de agua viva en mi ser ♪ o
♪ Este gozo que yo siento en mi alma solo Cristo me lo pudo dar ♪
♪ Si tú supieras quién es el Señor, arrepentido vinieras a Él; su santa sangre la dio en redención para salvar al más vil pecador. ♪
Disfrutar un paisaje, reír entre amigos, corear una canción en un concierto, gritar junto a una multitud "¡Gol!", ver un atardecer, acariciar el rostro del ser amado, comprar algo nuevo y deseado, visitar un nuevo país, vivir una experiencia nueva, cumplir un objetivo, alcanzar una meta, lograr un sueño, son ciertamente placeres deliciosos y ciertísimamente buenos, pero créanme: nada de eso se compara con el deleite y GOZO que significa el hallarte salvado por Jesucristo.
Él es la pieza central de la civilización.
Él es la idea más elevada de la literatura.
Él es la personalidad más importante en la filosofía.
Él es la manifestación del ideal abstracto hecho concreto.
Él es el maestro de la humanidad.
Él es el Señor de la Historia.
Él es el Príncipe de Paz.
Él es el Salvador del mundo.
Te invito a profundizar en conocerlo más y más.
Bien cantan los cristianos ante Él:
♪ Cuanto más te conozco, quiero saber más de ti ♪
¡Viva Cristo Rey!
Nota 1: Aunque la experiencia espiritual es subjetiva y diversa, y aunque distintas religiones también participan de experiencias de plenitud al obtener ciertos conocimientos o realizar ciertas acciones, estoy convencido de que esas experiencias (fuera de Cristo) son solo anticipaciones o destellos de lo que siente el alma al verse y comprenderse amada por Dios.
La Biblia dice que Dios había querido que, a tientas, lo encontráramos, pero que ahora ha dejado claro el camino hacia Él por medio de Jesucristo.
Nota 2: Ahora, en relación con el sufrimiento, ciertamente los cristianos también sufren, ya que haber puesto nuestra fe en Cristo no es un salvoconducto para escapar de las leyes de la naturaleza, de las leyes de la oferta o la demanda, o de las vicisitudes que acontecen a toda la creación. Si el cristiano es descuidado y pisa algo resbaloso, de todas formas caerá; si hace mal sus inversiones, sus finanzas quebrarán; si se expone a un virus, se contagiará.
Por otra parte, con mucha frecuencia el sufrimiento no tendrá causas comprensibles. Parecerá ser despótico, aleatorio y sin sentido: desde los males congénitos o los accidentes provocados por otras personas hasta los provocados por fuerzas de la naturaleza. Los cristianos, al igual que todo el mundo, batallamos también contra el dolor. Y el dolor representa para el cristiano un problema de magnitud cósmica.
Sin embargo, presta mucha atención: es solo dentro de la cosmovisión cristiana que el dolor representa y es un problema intelectual.
Si el ateo intentara buscar un consuelo o esperanza para su sufrimiento, se encontraría con que, según su creencia, Dios no existe, y este universo es solo el resultado de fuerzas ciegas y aleatorias. Entonces el dolor es solo el subproducto de un accidente sin sentido: todo el dolor y la miseria humana deben ser naturales y esperados, y la dicha sería nada más que la experiencia de una mezcla química irracional provocada en el cerebro por pura suerte, que produce un efecto dopante con apariencia de bienestar. El dolor no es un problema: es obvio, natural.
Para las religiones panteístas, el sufrimiento es parte del todo, inevitable; el sufrimiento es una ilusión o un proceso de aprendizaje. El sufrimiento es parte ineludible de la existencia. Es normal, es obvio.
Para el cristiano, el sufrimiento sí es un problema. El dolor es el producto de una relación rota con el Creador: el mundo no debería ser así. La realidad no debería ser así. El dolor no se corresponde con el anhelo de existir; la vida tiene destellos de alegría que nos recuerdan a dónde pertenecemos. El valor y la dignidad humana son reales: el dolor debe ser erradicado, el sufrimiento vencido. La muerte no es el fin: la esperanza y la vida triunfarán.
Escribir sobre esto es complejo y requiere matizar muchas cosas que, por tiempo y espacio, no me puedo conceder. Sin embargo, espero que este breve escrito pueda conducirles a la fuente de agua viva que puede calmar su sed, darles un gozo inefable y curar sus heridas provocadas por el dolor.
«Al vernos enfrentados al dolor, un poco de valentía ayuda más que mucho conocimiento; un poco de comprensión, más que mucha valentía; y un destello del amor de Dios, más que todo lo demás.»
Comentarios
Publicar un comentario